… hay gente que dice (sin ponerse colorada) que Argentina en el Campeonato Mundial de Japón 2006 “no le ganó nadie”? ¡Por Dios, las cosas que hay que escuchar! Fue mérito de Argentina saber resolver rápidamente, haciéndolos de trámite cómodos, esos partidos que parecieron fáciles. Por eso los ganó con contundencia. ¿Francia, Serbia y Montenegro y Turquía también fueron “nadie”?
… en este Campeonato Mundial de Japón un argentino fue comisionado para trabajar dentro del operativo comunicacional de la FIBA? Fue Pablo Borsutzky, de 33 años. Explica: “Fui el responsable de traducir al español todo lo que se hizo en el sitio web madre en inglés”. Pablito es todavía jugador de Náutico Hacoaj en la Capital Federal y tiene experiencia periodística, en producción de televisión y en Internet. Sigue ampliando: “Desde hace tres años soy corresponsal oficial de la FIBA en la Argentina para su página oficial. El contacto lo inicié previo al Mundial 2002 con la gente de Prensa y Comunicación. El webmaster de la FIBA, con quien tuve el contacto en aquellos tiempos, el francés Nicolás Chapart, ahora es el encargado de toda la parte de Comunicación vía Internet”. Además, Borsutzky fue el creador del excelente www.liganacional.com.ar”, que se presenta como “el sitio de estadísticas del básquetbol argentino”, y es el webmaster de las páginas “basquetbolpicante.com” y “andreschapunocioni.com” (la del campeón olímpico de Chicago Bulls) y está preparando para poner en la red muy proximimamente la de Luis Scola.
… la Liga Nacional de Básquetbol sigue reclamando la participación en su máxima categoría de importantes y populosas plazas dentro del contexto del país? Son, por orden demográfico, Rosario, Mendoza y Santa Fe. Los únicos antecedentes en la élite ocurrieron en la década del ’80 a través de Unión de Santa Fe (tres veces, en 1985, 1986 y 1987) y de Provincial de Rosario (dos, en 1988 y 1989). Los mendocinos jamás intervinieron.
… hubo una nota simpática y espontánea en la conferencia de prensa donde se lanzó la Fundación Manu Ginóbili? Fue el miércoles 16 de julio en el Hotel Panamericano. Cuando se estaba en las preguntas de los periodistas, una señora pidió dialogar muy correctamente con la estrella de San Antonio Spurs y de la Selección Nacional de Argentina. Fue Judith Naretto, quien se presentó como “presidenta de una ONG de La Rioja”. En este caso, de la Asociación Pro Ayuda al Menor y la Familia. Si bien en esta primera etapa se focalizará su acción en dos entidades de su ciudad natal, Bahía Blanca, el Patronato de la Infancia y el Hogar Mamá Margarita, lo que es muy entendible, la señora de Naretto pidió turno para cuando expanda su radio de ayuda comunitaria. Dio un motivo también comprensible: “Manu empezó en la Liga Nacional allá, en Andino de La Rioja. Me acuerdo cuando pasaba en bicicleta frente a mi casa…”
La Fundación también tuvo una incansable impulsora: Marianela Oroño, la esposa de Manu. ¡¡¡ Felicitaciones !!!
… Manu, que fue elegido en el equipo ideal del Campeonato Mundial de Japón 2006, esa vez destacó una frase que no le pasó por alto a la audiencia? En la misma oportunidad reconoció: “De entrada yo soñaba con jugar la Liga Nacional, no la NBA…” Lo concretó en Mar del Plara el viernes 29 de septiembre de 1995 cuando su equipo, Andino de La Rioja, perdió 104-85 con Peñarol de Mar del Plata.
… el neoyorquino Joseph Ray Bunn no solamente igualó el record del cordobés Pichi Campana como máximo goleador de cuatro temporadas en la Liga Nacional, sino que ofrece una curiosidad más? En efecto: siempre que jugó, fue el mayor anotador, exactamente en esas cuatro temporadas. El ala pivote de 31 años estuvo en Peñarol de Mar del Plata (2000/01, 2003/04 y 2005/06) y en Atenas de Córdoba (2001/02). En la última promedió 28,6 puntos.
Fotografía: El santiagueño Arturo Ruffa posa antes de viajar a los Juegos Olímpicos de Londres para la revista “El Gráfico”. Esta fotografía se publicó en la página 34 del ejemplar del 6 de agosto de 1948.
El autor de la siguiente evocación es el periodista santiagueño
ROBERTO EDUARDO VOZZA, generoso colaborador de esta Columna.
El reciente ascenso de Quimsa a la Liga Nacional “A” reverdeció la latente pasión de los santiagueños por el básquetbol. Había llegado a estas tierras por
1922.
Ese fervor se respalda en que, en poco más de siete décadas,
Santiago del Estero siempre fue protagonista nacional en este deporte a partir de su primer titulo de 1937 –tempranero él- en los
Campeonatos Argentinos, más los cuatro obtenidos después a lo largo de la historia: 1948, 1962, 1968 y 1991.
El básquetbol en Santiago prendió tan profundamente que pasó a constituirse en la preferencia de su gente, formando grandes valores y dirigentes. Paralelamente creó muchos clubes y movilizó multitudes a la par de ser promotor de fuertes arraigos sociales y familiares en su entorno. En síntesis: se convirtió en
un hecho cotidiano en la vida de los santiagueños con auténtico orgullo y pasión.
El Campeonato Argentino de 1968 jugado aquí con una final exultante y con Santiago campeón, fue una bisagra histórica que debe merituarse como
el acontecimiento deportivo más importante en esta provincia en el Siglo XX.
Vaya esta referencia del periodista
Pirí García, entonces enviado especial de la revista “El Grafico” a aquel acontecimiento, cuando tituló en su primera nota del 12 de marzo:
"En Santiago hace más básquet que calor…”.
O esta otra anécdota, simple y diaria, del encuentro con
Fernando Areal, ex jugador de Estudiantes Unidos y de la Selección provincial, para hablar ineludiblemente de básquetbol. De recordar momentos importantes de su vida deportiva, como aquél de que “… Yo y Tulli les ganamos a las Estrellas Blancas en Córdoba, en una de mis noches más inolvidables como jugador” –reveló- y concluir en que hoy, a los 62 años de edad, “llevo la pelota permanentemente en el automóvil para tirar en el primer aro que encuentre por algún lugar y en cualquier momento del día... porque
amo al básquetbol”. El “Chueco” Areal es heredero, por directos lazos de consanguinidad de esta pasión deportiva, de quien fue su tío carnal: el olímpico Arturo Ruffa.
Es un caso al revés de Zoilo Domínguez, de quien se dice generalmente tucumano, pero nació en Santiago del Estero.
Arturo Ruffa, en realidad, vio la luz en
San Miguel de Tucumán el 25 de diciembre de 1926. Era el penúltimo de cinco hermanos, con tres de ellos varones. Con posterioridad su padre, sastre, se radicó en Santiago por razones laborales. Vivían en pleno centro, en inmediaciones de la plaza principal Libertad.
No extrañó que desde chiquilín, habida cuenta de la corta distancia que lo separaba de su casa, frecuentase con asiduidad el club
Estudiantes Unidos, cuya cancha de básquetbol aún era de polvo de ladrillos y donde los internacionales hermanos
Raúl y Carlos Sánchez habían instaurado un patriarcado como jugadores y maestros de las nuevas camadas que se incorporaban a la institución.
Una aclaración para ubicar: el 13 de agosto de1989 Estudiantes Unidos se fusionó con Santiago B. B. C. y el Inti Club dando origen a la actual Asociación Atlética Quimsa, que empezará a jugar en la inminente temporada de nuestra Liga Nacional “A”.
Ruffa se caracterizó por su buena estatura de 1,85 m., agilidad, potencia física... y
fuerte carácter. Apoyado en esas cualidades, muy tempranamente pasó a la primera división del conjunto estudiantil.
En 1942 fue convocado a la Selección Santiagueña para debutar en el Campeonato Argentino disputado en Mar del Plata, cuando hubo una novedad: por primera vez el legendario torneo se jugó con tableros de vidrio.
Tenía
15 años, la misma edad cuando el mítico Rafael “Chafa” Lledó en San Salvador de Jujuy 1937, todavía de pantalones cortos, fue revelación en el primer certamen nacional que conquistó Santiago del Estero.
“En aquellos tiempos los chicos de esas edades ya jugábamos en primera división...”, apunta
Paco Barrientos, costumbre que más tarde se apreció en otras figuras relevantes como Ernesto Palazzi, campeón con 18 años en Posadas 1962, y el mismo Miguel Cortijo, quien debutó en 1974 en La Rioja cuando todavía no había cumplido 16 años.
Ruffa era delantero nato y tenía la particularidad de desplazarse a los trancos por los laterales, en marcha
veloz y enjundiosa hasta meterse en la llave rival para efectuar un doble y hasta un triple salto buscando el gol. Llevaba el pique muy elevado, a la altura del pecho, mientras pasaba la pelota de mano en mano. Era
el único en Santiago del Estero que aprendió y aplicó el cambio de paso en el aire, con lo que se hacía imposible de contener con marcación sus raudos ataques. Una modalidad explosiva.
“Dejaba a los rivales por el piso... Alfredo Tulli le imitó esa característica”, cuenta
Leandro “Meneco” Taboada, que jugó con él.
“El Tano”, como lo apodaban, era de carácter muy fuerte cuando jugaba y cuando no. Tanto es así que, si algún espectador le reclamaba algo, dejaba la cancha y lo encaraba directamente, estuviese en la platea o en la tribuna. “Tenía mucho amor propio. Se hacía respetar”, recuerda su hermano menor
Humberto. Algunas veces hasta estuvo a punto de irse a las manos.
“Pero era una persona
muy correcta y educada”, acota
“Meneco”, para añadir que “a Estudiantes Unidos no lo querían por ser el club del Centro, y precisamente por ese temperamento vehemente de Arturo Ruffa, más el juego violento en que caía muy seguido José María Venturini, con lo que se completaba una suerte de halo antipático”.
Su fuerte carácter se manifestaba también durante el juego y con sus propios compañeros, a quienes reconvenía cuando algo hacían mal. Era una suerte de
caudillo muy riguroso.
“Una vez me dijo que, si tiraba con el brazo izquierdo, me sacaba de la cancha”, recuerda
Manuel Pilán, entonces un juvenil de la primera estudiantil. Su hermano Humberto también recuerda que, con Venturini, Arturo se divertía en los entrenamientos buscando
posiciones insólitas para tirar al aro, sea desde los laterales de la tribuna o... desde un alto ventanal del Teatro 25 de Mayo, que colindaba con la cancha.
Por su característica de jugador pujante y veloz, se lo comparó con
Carlos Alberto “Cacho” Cisneros, también internacional argentino. Las opiniones están aún hoy muy divididas. Par algunos, eran diferentes, pese a la semejanza. Otros sostienen que Cisneros era más rápido, tanto en carrera como mentalmente.
Víctor Abdulajad, otro destacado integrante de aquel Estudiantes Unidos, sostiene: “Arturo era muy rápido, penetrante, dinámico y encestador. Más bien su estilo se parecía al del rosarino Hugo Del Vecchio, el del Mundial del ‘50”.
Arturo Ruffa, como ya se apuntó, debutó en la Selección provincial de Santiago del Estero en suelo marplatense, en 1942, a la par de los renombrados Rafael Lledó, Gustavo “Mocho” Chazarreta, Carlos Sánchez, Mario Jiménez y Dardo Reynoso. El equipo terminó en el segundo puesto al perder
40-35 la final con el Santa Fe de Raúl Calvo, la figura del campeonato. Ese plantel fue un combinado de jugadores de Estudiantes Unidos y Santiago B. B. C., en esa época el equipo localmente invencible y campeón argentino de clubes en 1941.
Volvió a estar en el Argentino de
Corrientes 1945. Lo hizo a la par siempre de los próceres Lledó, Chazarreta y Jiménez, la continuidad de Venturini y el debut de Raúl Rodríguez (Santiago B. B. C.), Marcos Constantinidis (Juventud) y de sus compañeros de Estudiantes Unidos: Víctor Abdulajad y Antonio Filippa.
La conducción técnica estuvo a cargo de Carlos Sánchez. La base, tras estar integrada en Catamarca 1944 por Santiago B. B. C. y Olímpico de La Banda, volvió a ser conformada por jugadores de Santiago B. B. C. y Estudiantes Unidos, salvo algunas excepciones.
El básquetbol santiagueño cerró en ese 1945 un fuerte y agudo período de
polémicas institucionales que había eclosionado en 1944 con el Inti Club como principal protagonista. Por tal motivo sus jugadores, en un primer plano en la competencia local, no fueron tenidos en cuenta para la cita correntina, donde Santiago del Estero quedó eliminado por goal average.
El servicio militar Ruffa lo cumplió en
Salta en 1947. Allí se incorporó transitoriamente a
Juventud Antoniana y representó a esa provincia en el Campeonato Argentino de Capital Federal 1947, donde –con 21- por primera vez se llegó a más de veinte equipos participantes. El conjunto norteño perdió sus tres partidos: 48-37 con Bueno Aires, 41-39 con Mendoza y 49-34 con Santiago del Estero. De los 110 puntos convertidos por Salta, Ruffa anotó 33. Compartió la mejor producción con
Robustiano Rodríguez, quien señaló casi el 50 % de ese total.
El año 1948 marcó el punto más alto en la carrera deportiva de Arturo Ruffa: fue designado en la
Selección Nacional de Argentina para los Juegos Olímpicos de Londres, realizados en el mes de agosto. El entrenador Jorge Hugo Canavesi dirigió el siguiente plantel de catorce jugadores:
Seis
porteños: Leopoldo Contarbio, Oscar Furlong, Ricardo González, Rubén Menini, Jorge Nuré y Juan Carlos Uder.
Cuatro
santafesinos de la ciudad de Santa Fe: Raúl Calvo, Manuel Guerrero, Bruno Varani y Tomás Vío.
Tres
santiagueños: Rafael Lledó, León Martinetti y Arturo Ruffa.
Un
bonaerense de La Plata: Oscar Pérez Cattáneo.
En la rueda preliminar Argentina intervino en el grupo "C" y logró estos resultados: vs. Egipto
57-38, vs. Suiza
49-23, vs. Estados Unidos de América
57-59, vs. Perú
42-34 y vs. Checoslovaquia
41-45.
Al no clasificarse entre los ocho equipos que disputaban la rueda final por las medallas, jugó en la rueda consuelo: vs. Filipinas
43-45, vs. Cuba
34-35. Por el decimoquinto puesto: vs. Hungría
2-0 (no presentación).
Partidos:
8. Triunfos:
4. Derrotas:
4. Clasificación:
15°.
Así lo recuerda
Jorge Canavesi a Ruffa: “Arturo era un delantero veloz y golero. Un clásico ‘wing’ como se llamaba entonces, con propiedades para correr y saber escaparse. Se adaptaba perfectamente al esquema que le di al equipo, de mucho contraataque para contrarrestar la mayor altura rival. Pero en el plantel venía después del mendocino-santafesino Manuel Guerrero y de Rubén Menini. Era muy buen muchacho”.
En septiembre de 1948 ya jugó por Santiago del Estero el
Campeonato de la República, perdiendo la final con Provincia de Buenos Aires. “Insólitamente contra un equipo de jugadores gordos... Además, con Chafa y Venturini se amanecía jugando a los naipes y por tal causa no hubo disciplina en la concentración”, criticó hoy
Paco Barrientos, integrante de aquella Selección.
Ruffa comenzaría un lento y forzoso retiro de la actividad. Había ingresado como empleado en el hoy ya desaparecido Banco de la Provincia de Santiago del Estero, con cuyo equipo ganó también en 1948 el
Campeonato Argentino de los Trabajadores, aquellas competencias promovidas por el gobierno de Juan Domingo Perón.
Integró el equipo con José María Venturini, Juan José Escobar, Oscar Rezola y Antonio Tagliavini, quien fuera presidente de la Federación Santiagueña de Básquetbol en 1940.
Su nueva actividad influyó para que mermara su contracción a los entrenamientos, lo que se vio reflejado en su estado físico. “Comenzó a engordar y ése fue el motivo de su renuncia a la convocatoria para jugar el Campeonato Argentino de
Resistencia (Chaco) 1948, donde conquistamos el título”, recuerda Paco Barrientos refiriéndose a la competencia disputada en el mes de noviembre.
Su hermano Humberto, jugador de Estudiantes Unidos, contó que Arturo fue tenido en cuenta, no obstante, para la Preselección Nacional de Argentina que se formaba con miras al primer
Campeonato Mundial de 1950 realizado en nuestro país. “Una sanción de Estudiantes Unidos por faltar a los entrenamientos conspiró con esa posibilidad de ser convocado a las prácticas…”, completó. Continuó jugando por Estudiantes Unidos hasta
1954, siendo luego
director técnico de su plantel superior.
Se caracterizó por ser un buen y exigente entrenador a la par de maestro, cualidad que lo comprometió para conducir al Combinado provincial en el accidentado Campeonato Argentino librado en
San Miguel de Tucumán en
1955.
Se efectuó a poco de la caída del gobierno de Juan Domingo Perón en un clima de enrarecida efervescencia política. Por oposición a la intervención ordenada por la Confederación Argentina a la Federación de Mendoza, 13 de los 19 equipos participantes
se retiraron de la competencia antes de jugarse las semifinales, entre ellos Santiago del Estero, considerando a la intervención como una amenaza en ciernes también para el resto de las instituciones federativas.
En los
años Sesenta se le confió a Ruffa preparar y dirigir el
plantel juvenil de la Federación Santiagueña y llevó al club
Red Star a la conquista del ascenso a la categoría superior del básquetbol local. En esa época ya había dejado el Banco y se trasladaría a Córdoba para trabajar unos años en la fábrica IKA, Industrias Kaiser Argentina. Al tiempo renunció y fue empleado del Casino de Villa Ojo de Agua, localidad santiagueña que vincula por la Ruta Nacional a Santiago del Estero con el límite con Córdoba.
A través de ese punto intermedio residía un tiempo aquí y otro en la Docta. En el básquetbol cordobés dirigió a
Belgrano y al desaparecido
Los Cóndores, desde donde surgió el gran Hugo Roberto Olariaga. En 1963 fue el entrenador de
Universitario y logró los
dos títulos de campeón de la temporada en la Asociación Cordobesa: el Preparación y el Oficial Mayor.
Aquel equipo lo integraron Gustavo Chazarreta, Oscar Heinze, Hugo Carlos Arece, Julio Felipe del Valle Hausberger, Elter Ramonda , Carlos Roqué, Juan Daniel Cisneros, José Bustos, Félix Cuello, Máximo Chacón, Roberto Cisneros, Elio Heinze, García y Yuri.
Córdoba vivía entonces un apogeo basquetbolístico y se erigía en
referente en el concierto nacional. Había ganado los Campeonatos Argentinos de 1961 y 1963, y el de 1962 se le escapó por un milagro. Tenía jugando a figuras procedentes de otras provincias, muchas de ellas estudiantes universitarios.
A mediados de la Década del Setenta, en uno de sus tantos viajes, Ruffa sufrió un accidente automovilístico grave que le dejó secuelas físicas en sus piernas. Eso lo alejó del deporte y debió jugar en ese tramo el partido más difícil que le planteó la vida: la búsqueda de sus
dos hijos secuestrados por la dictadura militar,
Arturo Miguel y
Ricardo Armando.
Pudo, después de andar hasta en Europa, rescatar con vida solamente a uno de ellos, el primero de los nombrados, su hijo mayor, que se encontraba encarcelado en la Unidad Penitenciaria Nº 1 de Córdoba. Tras lograr la liberación del muchacho, lo radicó en Italia hasta el advenimiento de la democracia. El menor permanece en carácter de “desaparecido” desde el 2 de abril de 1976. Tenía 21 años y estudiaba ciencias económicas.
Arturo Ruffa, incluso, en la madrugada del 20 de octubre de 1976
fue secuestrado en su domicilio de Córdoba. Estuvo quince días en el Campo de la Ribera, en el barrio San Vicente. Esto declaró ante la CONADEP: “Las primeras 48 horas fueron
terribles: nos sometieron a todo tipo de tormentos en un lugar que no puedo identificar, porque permanecí
encapuchado”.
A todo esto su salud estaba quebrantada. Arturo acusaba una dolencia pulmonar irreversible que lo obligó a vivir el resto de su existencia con un tubo de oxígeno para poder respirar. Murió en Córdoba en octubre del año
2004.
“Era un luchador
incansable e inclaudicable a pesar de su impedimento físico. Ni el riesgo lo detuvo”, lo calificó emocionada Sonia Torres, de la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo.
Días antes de su deceso, en un partido de Quimsa por el TNA, el club que hoy forma parte de lo que fue su historia y su pasión a través de Estudiantes Unidos, se le tributó un justiciero
homenaje. Lamentablemente, por lo tardío, resultó casi póstumo.
Todavía hoy, por suerte, hay quienes recuerdan al
“Tano” Arturo Ruffa por haber dejado su huella en el básquetbol nacional y en la vida de la ciudadanía argentina. Y éste es un sentido y merecido testimonio.
LA PROXIMA NOTA
JUAN CARLOS MAZZINI: el pivote que mejor pasaba